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LO QUE MILES DE OJOS NO OBSERVAN Y SOLO SOSTIENEN UN PUÑADO DE VOLUNTADES

(Por Alejandro Alanda) Llegar a los cien años de vida institucional no puede ser solo fruto del azar, existen sin dudas muchos factores, que asociados, permiten construir la historia de cada año transcurrido y que en definitiva van completando las páginas de una sociedad que incluso se mueve en sintonía con el desarrollo de los hechos.

Es impensado generar oportunidades en el seno de una comunidad sin algunas expresiones como lo son la práctica deportiva y la vida social.

Nadie puede desconocer lo exponencial del crecimiento del Club A. Brown, desde sus inicios, y a sabiendas que siempre hubo años buenos y también de los otros, pero fundamentalmente en el último cuarto de siglo. Los miles de ladrillos son el fruto de la administración de suculentos recursos que aportan cada año los dos mega eventos que realiza de manera muy exitosa, y esto tampoco es fruto del azar, la querida entidad que hoy está de fiesta.

No obstante y a pesar de lo tangible de lo afirmado en el párrafo anterior, existen otras cuestiones que miles de ojos no observan y solo sostienen un puñado de voluntades. Como en la vida misma, de una familia por ejemplo, siempre aparecen nuevos desafíos, sinsabores y hasta dolores de cabeza que no permiten veamos cristalizados a pleno nuestros sueños y objetivos.

En entrevista realizada a través de Radio San Vicente (FM 93.5) en las últimas horas con el presidente del Club Brown, reforzamos un dato que cuanto menos genera alarma. El 50% de los chicos en edad escolar, principalmente quienes transitan la educación primaria, no practica deporte. Sí, el 50%.
Inevitablemente comienzan a aparecer en escena muchos interrogantes, por ejemplo: No tienen motivación?. Desde el hogar no se les impulsa?. Existe falta de promoción? No tienen donde expresar esas potenciales condiciones?

Desde estas humildes pero sentidas líneas no estamos buscando grandes goleadores, tampoco “bases” que conduzcan a un desatacado equipo de básquet, menos aún algún crack del circuito mundial de tenis o el rugido de quien logre apoyar la ovalada debajo de una “H”; por el contrario, intentamos despertar el interés de muchas nuevas voluntades que puedan colaborar en sostener lo que muchos nuevos espectadores puedan apreciar.

De nada servirá un gigante con muchos años y decenas de estructuras modernas, confortables y hasta envidiables por otros en una amplia geografía, si en sus espacios interiores el eco se vuelve ensordecedor y las telas de araña ocupan los lugares reservados para los “trapos” que ensayan poesías para reafirmar un amor que nació en la cuna de la necesidad de asociarse para formalizar la práctica de algún deporte.

Claramente esto aún no sucede en la querida Institución verde y blanca de San Vicente, testigo de cientos de logros, momentos de inmensa felicidad y algunos otros que también existen e inevitablemente van marcando el camino. Pero nadie podrá negar que es latente la preocupación social que existe en torno a la falta de participación y compromiso, una situación que sin dudas excede el ámbito de un club deportivo y no es ni más ni menos que un reflejo social que casi siempre nos encuentra como jueces y con la atención puesta en otros ámbitos.

Como en los cumpleaños siempre pedimos deseos, me permito compartir las ganas indelebles que siento de cambiar grandes jugadas virtuales – intrascendentes – de muchas play, por gritos interminables de gol al costado del tejido; o menos Tablet que entorpecen el desarrollo corporal y poder sentir la adrenalina del bote de la pelota en momentos previos al lanzamiento de libres en el gimnasio.

En definitiva, pensemos que una consulta médica siempre puede ser más onerosa que la cuota societaria del club.

Felicidades Club A. Brown, ojalá la historia permita que este pequeño y hasta quizás atrevido llamado de atención solo se transforme en una bisagra para que en próximos años podamos expresar que el porcentaje de niños que practican deporte – y por consiguiente cuentan con el apoyo y participación activa de sus familiares – tenga una valoración cuantitativa y cualitativa más representativa de una comunidad que cuida y respeta lo que tiene…aquello que miles de ojos no observan y solo hoy sostienen un puñado de voluntades.

Referido: Esta nota fue generada en respuesta a la invitación de los colegas de Diario Castellanos de Rafaela, en virtud a un suplemento que se ofrece en su edición de hoy por el centenario de la Asoc. Mutual y Social Club A. Brown

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